Querida Sofía
Purmamarca, Jujuy
Viernes, 5 de enero de 2018
Carta a mí misma cuando tenga 60 años.
Hola S. Es muy raro estar escribiéndote a vos cuando no tengo idea de cómo sos, qué sentís, que te inquieta, qué te emociona. Qué cosas has hecho de las que te has arrepentido y cuáles te arrepentiste de no hacer. Qué cosas te hicieron vibrar las entrañas y el corazón, cuáles son tus sueños. Es posible que ya no seas para nada como yo soy ahora, o que te me parezcas muy poquito.
Te escribo desde Purmamarca, este pueblito que amamos y al que, imagino, has vuelto muchas veces. Estoy sentada a la sombra de unos pinos, en la base de un sendero angosto, mirando los cerros y las piras de las que desentierran el Carnaval. Sólo escucho los pájaros y el zumbido molesto de las moscas. Cada tanto una moto arranca, un auto rueda, un perro ladra, y lejano y confuso el murmullo de los turistas. Cuando sopla el viento lo escucho hablar y se puede oir el mecer suave de las hojas y los pastizales.
Espero que todos estos años que nos separan nos hayan llevado muchas veces a lugares así. Que hayas dejado de ser turista para ser viajera. También, que hayas dejado de posponer; el momento, casi siempre, es ahora.
Espero que nos hayas llevado a vivir esa vida con la que sueño en este tiempo en el que vivo. Que hayamos renunciado a tiempo a la oficina, a los departamentos, al ruido, a las relaciones que atan en lugar de hacernos libres. Que todavía lleves tatuada la palabra "soltá" pero que no sea un recordatorio sino una forma de vida.
Espero que te hayas asentado en un pueblito como éste a hacer algo que amemos hacer. Que escribas mucho o que toques música; que nos estemos empapando de ese río de arte y creatividad que nos conecta con nosotras mismas y con lo que nos rodea. Que no tengamos grandes lujos pero que tampoco necesitemos más. Que nos despierte el canto de los pájaros y que por nuestra ventana entre un paisaje de estos que yo hoy colecciono en fotos y recuerdos.
Espero que hayas perdido todos los miedos e inseguridades que yo hoy estoy tratando de romper y que hagas todo intensamente: que vivas con intensidad, que ames con intensidad, que sueñes con intensidad, que trabajes con intensidad. Que si duele sea también intensamente, no el ahogo y la angustia que suelo sentir, subterráneos, corrosivos, insistentes, que desaparecen poco a poco en un fundido a negro demasiado prolongado. No así. Que duela como una tormenta de verano en la Quebrada, que desmorone paredes, que tire las piedras ladera abajo, que llene ríos secos de agua furiosa y que después quede la calma húmeda que hace posible la vida.
Espero que cuando nos pidan que nos describamos ya no uses palabras como 'tímida', 'callada', 'vergonzosa', 'introspectiva', porque son todas máscaras que esconden esto que nos pasa de no animarnos a ser eso que tanto queremos: libres, sobre todo de nosotras mismas.
Deseo, entonces, eso: que seamos infinitamente libres por dentro y que esa libertad se manifieste en todo lo que hagamos. En nuestras elecciones, en nuestras relaciones, en nuestros sueños y en lo que hacemos para alcanzarlos. En nuestra risa, en nuestros besos, en nuestra poesía, en nuestras ganas. Deseo que no te quedes con las ganas de ser y de hacer, porque treinta años son más que suficientes para haber perdido el miedo y haber empezado a vivir de un modo más pleno.
Espero que te sienta feliz, linda, afortunada, serena. Que te levantes con ganas de vivir las cosas bellas de tu día a día y las otras también; que a pesar de lo que pueda no andar bien nunca pierdas la alegría ni la esperanza. En este 2018 me propuse quejarme menos y dejar al deseo fluir. Espero que para nuestros 60 años haga rato ya que no necesitemos proponernos esas cosas, porque se habrán convertido en nuestra forma habitual de ser en el mundo.
Estoy trabajando para convertirme en todo esto que espero para mí. No sé si lo lograremos o no pero siento tu sonrisa a leer estas líneas y tal vez eso significa que hemos hecho un buen trabajo.
Te veo bajo las estrellas de este cielo inmenso, de este sol brillante, de las nubes que bailan sólo para nosotras.
Te amo, también.
S.
Viernes, 5 de enero de 2018
Carta a mí misma cuando tenga 60 años.
Hola S. Es muy raro estar escribiéndote a vos cuando no tengo idea de cómo sos, qué sentís, que te inquieta, qué te emociona. Qué cosas has hecho de las que te has arrepentido y cuáles te arrepentiste de no hacer. Qué cosas te hicieron vibrar las entrañas y el corazón, cuáles son tus sueños. Es posible que ya no seas para nada como yo soy ahora, o que te me parezcas muy poquito.
Te escribo desde Purmamarca, este pueblito que amamos y al que, imagino, has vuelto muchas veces. Estoy sentada a la sombra de unos pinos, en la base de un sendero angosto, mirando los cerros y las piras de las que desentierran el Carnaval. Sólo escucho los pájaros y el zumbido molesto de las moscas. Cada tanto una moto arranca, un auto rueda, un perro ladra, y lejano y confuso el murmullo de los turistas. Cuando sopla el viento lo escucho hablar y se puede oir el mecer suave de las hojas y los pastizales.
Espero que todos estos años que nos separan nos hayan llevado muchas veces a lugares así. Que hayas dejado de ser turista para ser viajera. También, que hayas dejado de posponer; el momento, casi siempre, es ahora.
Espero que nos hayas llevado a vivir esa vida con la que sueño en este tiempo en el que vivo. Que hayamos renunciado a tiempo a la oficina, a los departamentos, al ruido, a las relaciones que atan en lugar de hacernos libres. Que todavía lleves tatuada la palabra "soltá" pero que no sea un recordatorio sino una forma de vida.
Espero que te hayas asentado en un pueblito como éste a hacer algo que amemos hacer. Que escribas mucho o que toques música; que nos estemos empapando de ese río de arte y creatividad que nos conecta con nosotras mismas y con lo que nos rodea. Que no tengamos grandes lujos pero que tampoco necesitemos más. Que nos despierte el canto de los pájaros y que por nuestra ventana entre un paisaje de estos que yo hoy colecciono en fotos y recuerdos.
Espero que hayas perdido todos los miedos e inseguridades que yo hoy estoy tratando de romper y que hagas todo intensamente: que vivas con intensidad, que ames con intensidad, que sueñes con intensidad, que trabajes con intensidad. Que si duele sea también intensamente, no el ahogo y la angustia que suelo sentir, subterráneos, corrosivos, insistentes, que desaparecen poco a poco en un fundido a negro demasiado prolongado. No así. Que duela como una tormenta de verano en la Quebrada, que desmorone paredes, que tire las piedras ladera abajo, que llene ríos secos de agua furiosa y que después quede la calma húmeda que hace posible la vida.
Espero que cuando nos pidan que nos describamos ya no uses palabras como 'tímida', 'callada', 'vergonzosa', 'introspectiva', porque son todas máscaras que esconden esto que nos pasa de no animarnos a ser eso que tanto queremos: libres, sobre todo de nosotras mismas.
Deseo, entonces, eso: que seamos infinitamente libres por dentro y que esa libertad se manifieste en todo lo que hagamos. En nuestras elecciones, en nuestras relaciones, en nuestros sueños y en lo que hacemos para alcanzarlos. En nuestra risa, en nuestros besos, en nuestra poesía, en nuestras ganas. Deseo que no te quedes con las ganas de ser y de hacer, porque treinta años son más que suficientes para haber perdido el miedo y haber empezado a vivir de un modo más pleno.
Espero que te sienta feliz, linda, afortunada, serena. Que te levantes con ganas de vivir las cosas bellas de tu día a día y las otras también; que a pesar de lo que pueda no andar bien nunca pierdas la alegría ni la esperanza. En este 2018 me propuse quejarme menos y dejar al deseo fluir. Espero que para nuestros 60 años haga rato ya que no necesitemos proponernos esas cosas, porque se habrán convertido en nuestra forma habitual de ser en el mundo.
Estoy trabajando para convertirme en todo esto que espero para mí. No sé si lo lograremos o no pero siento tu sonrisa a leer estas líneas y tal vez eso significa que hemos hecho un buen trabajo.
Te veo bajo las estrellas de este cielo inmenso, de este sol brillante, de las nubes que bailan sólo para nosotras.
Te amo, también.
S.
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